Caso práctico · Residencial
Una estancia abuhardillada transformada en vestidor-estuche: volúmenes a toda altura en nogal que siguen exactamente la pendiente del tejado, sin el menor espacio perdido. Frentes enrasados, cajones extraíbles, armarios y nichos retroiluminados: la calidez del nogal puesta al servicio del almacenaje.
El hilo del proyecto
La dificultad de una estancia bajo cubierta es la pendiente: cada módulo se diseña y se fabrica a medida para abrazar el faldón al milímetro, hasta los cortes oblicuos de los frentes. En el interior, la distribución se piensa primero —cajones a la inglesa, baldas, armario, rejilla de ventilación e iluminación LED en banda— y luego se reviste de un nogal combinado veta con veta. El resultado: una envolvente continua, donde la carpintería desaparece en favor del gesto cotidiano.



